Lástima que el día de hoy pintaba bien y al final ha resultado ser un día frustrante.
Primer día de exámenes y primer día de nerviosismo.
Que bonito y agradable parecía el día cuando he salido del exámen de catalán, pero como se ha girado en cuanto he visto el examen de filosofía una hora más tarde.
Me cuesta buscar un adjetivo para describir como me he sentido mientras hacía el examen.
Creo que humillada sería el correcto. ¿Cómo es posible que Hume me pueda amargar tanto la existencia?
Encima, cuando he ido a entregar el examen, el profesor me ha vacilado. Será inútil.
Lo peor de todo esto es que aún no me he librado de filosofía y me queda un examen (el de recuperación).
Ojalá no sea muy traumático.
Además, por si fuera poco creo que mis compañeras y amigas tienen un comportamiento un tanto extraño conmigo estos últimos días. Aunque supongo que serán ilusiones mías, hacer exámenes me pone más susceptible.
Jo, tengo ganas de llorar.
Estoy hecha polvo.
Pero bueno, ahora a comer y a olvidarse de las penas. Que me espera mi inseparable y amigo libro de historia.
¡A ver como se me da!
Una sonrisa.
